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miércoles, 9 de marzo de 2016

Qué es la distancia? Nada mas que números interminables que no logro contar, que no quiero contar, metros y metros de deseo ahogándose en el pecho. Entre los dos se interpone el mundo entero, ríos, carreteras, valles, cerros. La distancia es eso que veo, cada noche cuando me duermo, un espacio vacío a lado mío, una imagen que alucino todos los días, hablo, reprocho, y venero.
Quisiera dar gracias a la vida, pero en este punto me siento un poco incompleta, hasta un tiempo pensé que encontré lo que tanto quería, y hoy se me va de las manos aunque yo no quiera, la distancia en lugar de disminuir aumenta, y por mas que me llene de ritos, mitos, utopía y esperanza siento que por dentro algo se me quiebra.
No son mariposas lo que siento dentro, pero si hacen que mis intestinos hagan huelgas, es la rabia, es la tensión, es lo que no puedo decir y que se acuna en mi cuerpo, fiebres, dolores, insomnios, vómitos, mareos, un conjunto de síntomas que me dejan sola en un cuarto oscuro sin tiempo.
Cuánto tiempo falta para vernos, he pensado que inclusive ese día no llegará nunca, que a veces no quiero que llegue, porque tu partida vendrá junto con eso, insoportable, triste, desgarradora, infinita, que no deja de hacerme acuerdo cada día que estoy sola, como siempre, como cada día. Podría percibir tu lejanía de otro modo, del mismo con que lo ves tu, anhelo tanto sentirlo así, objetivo, lógico, pero no puedo, porque todo ese torbellino de recuerdos me atormenta, como una astilla de manera en la mano, no te mata, pero está ahí sin dejarte en paz.  
Sería mas fácil si viviera de la esperanza, o del infinito amor que me desborda, pero con una magna distancia como lograr eso? probablemente sea muy débil al no soportarte lejos, y sea excesivamente egoísta, pero cuando te topas con el amor, nada es controlable en el ser, sino todo lo contrario, nada tiene razón ni sentido, no hay palabras para describirlo, y solo queda volar. A veces sola, a veces contigo, entonces, que diablos es la distancia?

… por ahora es la única opción que tengo y prefiero a haberte perdido.

martes, 2 de febrero de 2016


 Miré con calma como el fuego nacía. Los maderos secos murmuraban y poco a poco se consumían, entre dos o tres secretos se incendiaba la tarde. Tomé una silla y me senté cerca de ti, para calentarme, mientras veía tus labios, tu nariz, tus pupilas, consumirse a fuego lento, muy lento…tu en cenizas. Yo inhalando el polvo de ayer…lejos de ti hace frío; cerca es fácil quemarse; dentro, calientas el cuento, así que prefiero inhalarte. El momento en el que al firmamento lo iluminaba tú instante, el instante en el que el sol iluminó tu firmamento, intenté en el viento llevarte y pasearte. Pero era difícil con tu cuerpo hirviente, entre mis manos, muerto.
Miré con calma a tu cuerpo en llamas marcharse, quemarse tu piel, el papel donde habitaban todos mis cuentos, un extraño acento aparecía al hablarte, y el humo parece acariciarme como en otros lugares, en otros momentos…no solo me atormento y es que no es fácil quedarme mirando el letargo crudo y lóbrego, en el que el amor se ha vuelto.
Desaparecían tus marcas, no iba quedando nada de tu jaula llamada cuerpo. -Cierto es que solo eso vemos- me decías en las tardes – pero eso no significa que solo eso exista y que todo sea cierto. Las palabras al igual que tus palmas, se iban dejando huellas en alguna parte, más allá de mi carne, de mis sesos o mis huesos, solo eligieron en la playa de mí ser, quedarse. Hay mares y cenizas que se llevan por dentro.
Me mutilo entre las pruebas de un delito flagrante, cuando el “delito” fue mirar y continuar mirándote, siempre particular, sutil y silenciosa, cual amor o muerte, verte siempre fue quererte, querer: quedarte y quedarme. Te veía en llamas envuelta y aún así mis corneas calcinadas, preferían verte; mente y corazón no se entendían cuando te pedía quedarte.
El polvo caía y se consumía, la lluvia fecunda y da vida a lo incierto, la tierra, los muertos. Crecías, volvías y decías ser tú, cuando el lugar ya no parecía un huerto. Y volvías, serías de nuevo el instante; ni nombres, ni fechas, ni lugares. Yo juego canicas y te veo sentarte, siempre tan cerca como para alejarte, siempre tan lejos, en todas y en ninguna parte; siempre tan cerca lo lejos.
Maravillosos minutos de vida entre tus manos; entre mis manos mi vida quemarse y quemarse. Quemarse que para ti es seguir iluminando, amo aquella decisión de querer algo y soñarlo, pero tú sencillamente lo haces. Ases, kas de corazones, una de tréboles, ¡cuánta suerte! Abunda en esta leyenda, cual “Tunda” que intimida a la espera del que confunda la suerte con la vida y nada entienda.
Mery, Adela, Anhee, siempre así, sin nombre, sin rostro; sin ser, ¡me desesperas! Vienes me tocas y vuelvo a ti aunque estés en llamas y hieras, aunque dejes llagas, y aunque no sean ni las últimas ni las primeras…o aunque simplemente no vuelvas a mí. ¿O sí?
Si que vuelves, polvo del romance, mi danzarina vida en trance –¡usted solo dance!- todos le suelen decir. La vida es apenas un giro entre sus frases. No me lances ni me abraces, de cualquier modo soy de ti. Lejos danzas, polvo mío, resto en llamas y yo sin saber si sea Ariel, Abdul o Luis. Cuando no hay nombres para el amor de la vida, mientras sea compañía de seguro estará ahí.
Ahora me fijo que tus restos se han terminado de consumir. Lejos de ir, vengo; de caer, me elevo; de marcharme, espero. Espero aún por ti.
Luego vi que la noche se ha iluminado, nuevas llamas en el valle se han sumado y las llagas en el tiempo van quedando entre cuentos que son polvo y que regresan, en sin fin.

Yo de ti o tú de mí, tantos nombres, tantos días, realidades…ahora prefiero dormir un día caliente por tus cenizas a vivir una vida sin poderte sentir.

lunes, 25 de enero de 2016

te conseguirás una muñequita, 
de esas que siempre soñaste tener, 
una mujercita bien peinada, que vaya al estilista cada fin de semana, 
a quejarse de la vida que le ha tocado a tu lado, pero aprovechando de 
cada centavo. 

Te conseguirás una muñequita de las que se maquillan muy bien su cara, 
pero que no tienen idea como delinear su alma, 
tan linda, tan tonta, tan sola
una mujercita que dependa de ti, de tu dinero, 
que se vista bien y conserve su belleza para que no la dejes. 

Te conseguirás una muñequita a la que sea fácil engañar, 
que no sea necesario dar explicaciones mayores,
solo un beso en la frente y unos cuantos dólares mas, 
una mujercita, que no le importe donde estás 
mientras le traigas un regalo y ante de acostarte 
te vayas a duchar.

Conseguirás esa muñequita, casi tan fácil como parpadear, 
la vida tiene un montón de ellas, esperando que alguien, 
no importa la cara, pero las pueda rescatar, 
de la ineptitud, la brutalidad, y sobre todo que aseguren 
su economía con tu capital.

Encontrarás una muñequita que no conoce un orgasmo
y a tu lado jamás lo conocerá, se aburrirá con el tiempo 
del sexo y terminará por decirte ante de hacerlo que 
los dolores de cabeza no permiten ni moverse.

Te conseguirás una mujercita, no una mujer, sino
una mujercita que apenas aprendió a serlo 
planchando su cabello y encontrando el equilibrio
cuando aprendió a andar en tacos. 

Es posible que seas feliz, que a la final te acostumbres 
a que la vida no sea nada mas, 
va a ser un hombrecito, no un hombre de verdad.
 Y yo, soy la mujer, la que no tuviste idea de como amar, 
la que esperó, y soportó, pero hoy se va, 
a seguir el verdadero camino sin ningún otro capricho
que aguantar. 

lunes, 11 de enero de 2016

Me levanto otra vez en la esquina donde esta grafitiado tu nombre, 
donde los niños juegan a ser hombres piropeando afroditas, 
y borracho con nervios le pido de un grito a la pálida luna 
que me lleve de un golpe a tu abrigo donde la lluvia se oculta, 
y talvez una de estas tardes cuando no tengas besos comprados, 
me des caricias de amor al contado, 
de esos que desnudan, 
sabes bien que no tengo mas vida que escribirte con dolor lo que pienso, 
y cambiar soldaditos de plomo por relojes que no marquen el tiempo, 
y talvez una de estas noches donde te falte el calor en la cama
me regales tu cuerpo abatido de heridas pasadas, 
no quiero hacer un reproche, 
solo digo que si quieres tenerme ven conmigo al tejado,
donde nunca amanece, 
donde a mas de tocarnos los huesos y contar las estrellas del piso, 
tatuaremos tu nombre en el árbol que aún no ha crecido, 
y quizás un día de estos cuando la madrugada se acabe, 
me traerás tus memoria de viaje para hablarte también de las mías, 
y sacarnos la ropa con ganas, 
de que también nos quitemos la vida.



























miércoles, 6 de enero de 2016

Odio esta distancia tan corta que nos separa, 
odio despertar y no ver su rostro en mi cama, 
odio su deporte favorito 
y esas cursis canciones de la barra
odio a sus amigos
que le quitan mi tiempo
odio su teléfono 
que lo interrumpe cada vez que intento decirle 
que lo amo
odio el internet 
porque solo me da sus fotografías
sin mi
odio su trabajo
porque se lo llevo lejos
odio sus pensamientos
tan vanos, vacíos 
y porque no estoy ahí
odio sus palabras
porque al final son solo eso
odio sus promesas 
porque nunca las cumple
odio su cobardía
odio su miedo
odio su Edipo 
que lo tiene bajo la misma falda
odio a su perro a su gato
y que no tenga barba
odio que se haya dado cuenta
demasiado tarde que suya dejé de ser
odio sus palabras
porque todas son mentira, 
odio cada caricia 
que llegó tarde y ahora asfixia
odio su tiempo 
que nunca fue el mio
y ahora yo no lo tengo, 
odio su amor 
que le tiene a todos
menos a mi
odio tengo en el pecho
ese odio de enamorada, 
de mujer quebrada 
que hará justicia, 
lo sé, 
estoy enamorada
y quiero venganza.